//BIOGRAFÍA DEL PROFETA MUHAMMAD

BIOGRAFÍA DEL PROFETA MUHAMMAD

La Voz del Árabe se disculpa ante la comunidad Islámica por el error cometido al haber publicado la biografía del Profeta Muhammad confiando en que el autor anterior era persona de conocimiento, al no resultar así, presentamos esta versión esperando sea correcta. Gracias

Muhammad sala Allahu aleihim wa salam, Paz y Bendiciones de Allah sobre él, fue una misericordia de Dios enviada al mundo. Su vida brilló como símbolo de luz y guía para todos los tiempos y razas. Él fue el último enviado de Dios a la humanidad, la cúspide en la gran cadena de los profetas. Su vida la dedicó hacia el llamado a la absoluta unicidad del ser supremo -La ilaha ila Allah, Muhammadan Rasul Allah-: No hay otra divinidad sino solo Allah y Muhammad es el enviado de Allah.

Muhammad, paz y bendiciones de Allah sobre él, nació en la ciudad de Meca, un valle rodeado de montañas (hoy Arabia Saudita), 570 años después de Jesús, la paz sea con él. Muhammad fue huérfano. Su padre murió antes de su nacimiento. Fue criado en la tranquilidad del desierto de acuerdo a las costumbres árabes. Cuando tenía 6 años muere su madre Aminah, por lo que su abuelo Abdu Al-Mutalib se hizo cargo de él, para luego pasar al cuidado de su tío paterno Abu Talib.

La Meca era una ciudad famosa e importante, principalmente porque ahí se encontraba la Sagrada Ka’bah, el primer templo edificado por el ser humano para la glorificación de Dios, reconstruida alrededor de 3.000 años antes por el profeta Ibrahim y su primogénito Ismael.

De acuerdo al decreto divino, Ibrahim dejo ahí a su esposa Hajjar y a su hijo Ismael. Al pasar el tiempo Meca llegó a ser la ciudad excelsa por el peregrinaje para los pueblos árabes de la región y que a más de eso surgió como ciudad de cultura y mercadeo, a través de la cual transitaban todas las rutas de las caravanas entre Siria en el norte y Yemen en el sur. Muhammad, Paz y Bendiciones de Allah sobre El, fue un descendiente directo de Ibrahim a través de Ismael, que perteneció a la noble y renombrada familia de Bani Jáshim. En su niñez como pastor de ovejas Muhammad correteaba su rebaño a través de las montañas de Meca.

Cuando joven Muhammad llegó a ser conocido como al-Amín, que significa el honesto, el verás, el confiable. Su tío, quien lo quiso mucho, acostumbraba a llevarle en las caravanas a Siria, lo cual le enseñó a ganarse el sustento, llegando a ser un gran hombre de negocios, a pesar de que no disponía de muchos medios. La generosidad y veracidad en el carácter de Muhammad lo hizo ser muy querido por todos quienes lo conocían.

En Meca, una de las damas de la sociedad cuyo nombre era Hadijja, solicitó a Muhammad que manejara sus negocios y se hiciera cargo de sus caravanas. Después de trabajar algún tiempo para ella, Muhammad que contaba con 25 años de edad, recibe una propuesta indirecta de matrimonio de Hadijja. A pesar de que ella era mayor 15 años y había enviudado en dos ocasiones, Muhammad acepta su proposición. Vivieron muchos años de felicidad conyugal. Ella dio a luz dos hijos y cuatro hijas. Sus dos hijos murieron en la infancia, sin embargo esto no detuvo la felicidad de su matrimonio y su vida familiar fuerra llevada en armonía.

Un día mientras varias tribus de Meca se disputaban el honor de quien iba a colocar la piedra negra en la esquina del Ka’bah, Muhammad apareció y la gente le pidió un consejo para ver quien tenía el honor antes mencionado. Su sabiduría le hizo tender un manto, en el cual hizo colocar la piedra, y de sus extremos hizo levantar a un miembro representante de cada tribu en disputa; quedaron complacidos de participar y la disputa terminó.

Los árabes de su tiempo tuvieron buenas cualidades: eran aguerridos, generosos, leales, pero a pesar de ello, a menudo se encontraban inmersos en peleas familiares sin fin. Tenían poco respeto por los débiles, los huérfanos, las viudas, y a menudo se reunían a beber alcohol y discutir frivolidades. Debido al importante status que se les daba a los hijos varones, muchos padres practicaban la costumbre de enterrar a sus hijas mujeres vivas; la raíz de esta herencia diabólica era el politeísmo (adoración a varios dioses) que era practicada por casi todos. El legado de la religión monoteísta pura de Ibrahim se había disuelto. La tradición cuenta que había alrededor de 360 ídolos y falsos dioses, que habían sido colocadas dentro y fuera de la sagrada Ka’bah a quienes se adoraban como señores, y se les pedía como intercesores. Por ese tiempo también los seguidores de Moisés y Jesús se habían separado de su credo dejando como consecuencia muchas sectas.

En todo este contexto Muhammad fue una figura excepcional, quien jamás se unió a esos ritos paganos. Él acostumbraba hacer sus retiros en una cueva del monte Jira en los alrededores de Meca, donde a través del rezo y entrega constante a Dios su corazón incesante buscaba la verdad.

RECEPCIÓN DEL MENSAJE – Fue en una noche del mes sagrado de Ramadán, a la edad de 40 años que Dios hizo descender la revelación a Muhammad, esa noche es conocida como “Laylat al-Qadr”, la noche del decreto. El espíritu de la verdad, el ángel Gabriel descendió con el decreto de Dios para dar luz y guía a la humanidad: El noble Corán, fue el comienzo de una nueva era que viviría la humanidad.

La luna resplandecía mientras Muhammad percibía la presencia del ángel; se escuchó una voz: “Lee”, Muhammad se encontraba temeroso y respondió “No puedo leer”, nuevamente el ángel repite su orden “Lee”, y responde “No puedo leer”; su temor lo paralizó cuando se escucha nuevamente “Lee” y Muhammad “¿Qué debo leer?” – ¡Lee en el nombre de tu Señor que ha creado!* Ha creado al hombre de un coágulo.*¡Lee, que tu Señor es más generoso! *El que enseñó por medio del cálamo *enseñó al hombre lo que no sabía.

Estos fueron los primeros maravillosos versos revelados del glorioso Corán. La voz del ángel Gabriel, el espíritu de fe o espíritu de verdad, había sido enviado hacia el último de los profetas de Dios. La misión apenas había empezado para Muhammad quien había sido enviado como misericordia para el mundo.

Muhammad apenas había recibido las primeras palabras de su Señor en el monte Hira. Acababa de bajar de la montaña, su cara iluminada, su corazón latiendo velozmente y con claro sudor en su rostro; los versos del Corán todavía estaban haciendo eco en su espíritu, ¿Qué clase de visita era esa, que clase de palabras? Corrió a ver a Hadijja y le dijo: “Cúbreme, cúbreme”, mientras ella suavemente le confortaba durante la locución de lo que le había pasado. “Siento miedo que algo me vaya a pasar”, su esposa replicó ¡Nunca! Por Allah que jamás te quitará su gracia. Tú eres de aquellos que tienen buenas relaciones con sus parientes, tú ayudas a los pobres y necesitados, sirves a tus huéspedes con generosidad, y asistes en el infortunio a la gente.

Después de algún tiempo Hadijja lo llevó a su primo un sabio escriba llamado Wuaraqah quien conocía bien el Torah y el Evangelio. Después de describirle a él lo que le había pasado esa noche, el anciano hombre sin duda afirmó con certeza que ese fue un encuentro con el ángel Gabriel, quien Allah envió a Moisés: ” Quisiera ser joven y vivir hasta cuando tu gente regrese a ti” dijo el hombre. Él sabía que el Profeta citado en las escrituras anteriores había arribado, así empezaba el trabajo de profecía del profeta Muhammad, quien tendría influencia en el mundo para siempre. Este fue el nacimiento de una nueva era de historia de conciencia y progreso en la humanidad, el renacimiento del Islam.

El primero en creer en el profeta fue su esposa, seguido inmediatamente por su amado y joven primo Ali, hijo de Abu Talib. Mucha de su propia gente mostró hostilidad, pero otros voluntariamente abrieron sus corazones y aceptaron el llamado del Islam, como su cercano amigo y compañero Abu Bakar y su sirviente Zayd. Después de un tiempo y que la revelación continuaba Muhammad fue ordenado por Allah de difundir públicamente el mensaje del Islam y recitar los versos que fueron descendidos a Él.

Bismi Allahi al-Rahmani al-Rahim* Al-Hamdu lilahi Harbin al-alamin*al-Rahmani al-Rahim* Maliki yaumi al-ain* Iyyaka na’budu wa iyyaka nasta’in* Ihdina al-Sirata al-mustaqim* Sirata al-ladhina an’amta’alayhim ghayri al-mahdubi’alayhim wa la al-dalin*
En el nombre de Allah El más Clemente y Misericordioso* Las alabanzas son para Allah, Señor de los mundos* El más Clemente El más Misericordioso* Dueño del día del juicio final* Solo a Ti te adoramos, solo en Ti buscamos ayuda* Guíanos por el camino recto* El camino de los que Has favorecido* No del que son motivo de ira, ni de los extraviados.

Un día Muhammad subió al montículo de Safa, cerca de la sagrada Ka’bah haciendo el llamado a la gente de Quraysh. Tan pronto como lo rodearon preguntaron ¿Que pasaba?. Muhammad respondió: “Decidme ¡Oh habitantes de Meca!, si les informaría que he visto un ejército en el otro lado de la colina, me creerías”. “Ciertamente” contestaron todos. “Nosotros confiamos en ti y sabemos que tú nunca mientes” Entonces Muhammad dijo: “Sepan que yo soy un consejero y los prevengo de un castigo severo… Dios me ha ordenado que los prevenga que si siguen así no encontrarán el bien en los cielos y en la tierra”. La multitud quedó paralizada y silenciosa mientras Abu Lahab el tío del profeta respondió: ¡Que fallezcas! Todos dieron sus espaldas y desaparecieron dejando solo a Muhammad.

La gente escuchó las nuevas palabras de llamado para postrarse ante Allah y entrar a la religión de sumisión a Dios: el Islam. Inmediatamente después ellos se dividieron, muchos comenzaron a rechazar la verdad certera, después de años de conocerle a él como la persona más piadosa, insultándole y ridiculizándole. A pesar de todo eso, él nunca habló mal de ellos y decía: “El que cree en Allah y en el último día debe de ser bueno con sus huéspedes. Aquel que cree en Allah y en el último día debería honrar a sus vecinos. Aquel que cree en Allah debería decir palabras buenas o callarse”.  De esta forma Muhammad continuaba invitando al camino de Dios con paciencia a testificar que “no hay otra divinidad digna de alabanza excepto Allah y que él, Muhammad era su mensajero.

Qul Huwa Allahu Ahad* Allahu al-Samad* Lam yalid wa lam yulad* Wa lam yakun lahu kufuwan ahad* Di: Él es Allah, El Único* Allah el Eterno, Absoluto. Él no ha engendrado, ni fue engendrado y no hay nadie comparable a El”

Mientras más llamados a testificar y someterse a la voluntad de un solo Dios más gente parecía opuesta al llamado de Fe, era una sorpresa conocer que quien había sido receptor de esa revelación celestial era un hombre que no sabía ni leer ni escribir. En ese tiempo contados árabes en la región conocían las letras. ¿Cómo era posible la belleza de la palabra de un hombre que era iletrado? Los jefes de las tribus de Quraysh, la gente con más influencia en Meca, decidieron realizar una reunión consultiva donde decidieron preguntarle al tío del Profeta Abu Talib para que sea el mediador entre ellos y así tratar de parar esta nueva amenaza que se veía llegar en contra de la religión y costumbres politeístas de sus ancestros.

Muhammad cuando escuchó eso se encontró motivado debido al afecto por su tío, pero su respuesta fue tranquila y clara: “Por Allah, si ellos me ofrecen traerme el sol hacia mi mano derecha y la luna hacia la izquierda yo nunca abandonaré mi misión hasta que Allah haga al Islam victorioso o yo perezca por Él”. 

Paulatinamente fue creciendo el número de musulmanes bajo la guía del profeta Muhammad. El primer grupo de creyentes comprendieron el mensaje de rectitud, moralidad y sumisión del Islam; su apego a la veracidad fue una de las características que iluminó la sociedad pagana árabe de ese tiempo. Los valores materiales y ambiciones terrenales fueron súbitamente cambiadas por la perseverancia de alcanzar la luz y la sabiduría que conducirá a la paz del más allá. Muhammad decía, “Aquel que siga este camino del conocimiento de la verdad, Allah le hará fácil el camino al paraíso”.

La persecución había empezado para los musulmanes, y aquellos pobres de escasos recursos y sin posición económica fueron los que más sufrieron, fueron objeto de burlas y ataques; piedras y tierra se les lanzaba por doquier. Algunos musulmanes tuvieron que salir de Meca y abandonar sus hogares y buscaron refugio en el país vecino de Abisinia, regentado por un gobernante cristiano.

Para aquellos que permanecieron en sus tierras la persecución fue más tenaz. Billal un esclavo negro abisinio quien aceptó el Islam fue torturado con una roca que cubría su pecho en medio del sol y la arena incandescente del desierto. Su amo le preguntaba ¿dónde está tu Dios?, mientras los incrédulos se reían de él. Esa forma de tortura no sirvió sino para fortalecer su fe en el único Dios. Los jefes de Meca entonces adoptaron una nueva táctica por la cual forzaron al profeta y a los creyentes a concentrarse en un solo lugar de la ciudad sin provisiones y alimentos, sin nada que comer por días y hasta semanas. Esta táctica empezó en el séptimo año de la revelación del Corán y duró por tres largos años más.

Muhammad doblegó a sus enemigos a través de su buen comportamiento, lo que causó la mejor de las impresiones a sus opositores, sus palabras eran siempre llenas de sabiduría; las costumbres y tradiciones de la sociedad trivial de Arabia pronto se estremecieron por el extraordinario espíritu de sus sabias enseñanzas. Él decía: “Apoyen a su hermano, así él este cometiendo una equivocación o se haya equivocado”. Un hombre le replicó: ¡Oh! mensajero de Allah, yo puedo ayudar a mi hermano si ha sido causa de daño, pero ¿cómo puedo ayudarle a él si está haciendo mal? Le respondió: “adviértanle y prevéngale que no cometa ningún mal, esa es la forma como deben apoyar a su hermano”.

Los dones que Allah había otorgado al profeta eran excelsos. A menudo pasaba en frente de un grupo de niños y no dejaba de pasar su mano sobre sus cabezas, a menudo hasta participaba en sus inocentes juegos, así él decía: “existen cien tipos de misericordias, de las cuales solo una ha sido enviada a los yinn (espíritus), a los humanos y reino animal; a través de ese instinto afectivo se interaccionan el uno con el otro, a través de este el uno y el otro despliegan afecto y misericordia, y a través de este mismo los mayores muestran afecto a los menores, y Allah se ha reservado para él mismo noventa y nueve de sus misericordias, las cuales mostrará a sus siervos el Día de la resurrección”.

El Profeta honraba especialmente a las mujeres, por una parte el Islam mismo se encargó de elevar el estatus y la posición de la mujer a un lugar inimaginable en la sociedad de aquel tiempo, garantizándole sus derechos y libertades no vistas hasta ese entonces. El decía: “El paraíso yace bajo los pies de su madre”; pero sin embargo la mayoría de ellos persistían rechazándolo a través de costumbres ancestrales ignorantes.

En el décimo año de cumplir su misión el profeta experimentó la más grande de las tristezas, su tío Abu Talib quien lo había protegido en su niñez murió. Inmediatamente fallece su esposa Hadijja y luego la gente Ta’if, donde Él había viajado para dejar su mensaje, lo rechazan sin misericordia enviando gente malvada a que lo apedreen tanto que la sangre que corría por su cuerpo había quedado pegado a sus zapatos. Es en ese momento tan difícil cuando recibe de Allah uno de los honores más grandes de su vida que sirvió para confortarlo, este fue el Viaje Nocturno y la ascensión a los Cielos.

En aquella noche especial llegó hasta el Profeta un ángel y lo despertó conduciéndole hacia la montura de una criatura llamada al-Buraq que lo transportó a la velocidad de la luz desde Meca hasta la mezquita sagrada de al-Aqsa (Jerusalén). En ese lugar bendito se encontró con la multitud del resto de hermanos profetas, a los cuales los lideró en el rezo y alabanzas a Allah. 

Desde ahí el ángel Gabriel lo ascendió a través de los siete cielos para que testifique los misterios no vistos del universo; así como también para ser testigo de los grandes signos de Allah; de acuerdo a la tradición el Profeta dijo: “Cuando Yo entré al cielo más bajo, Yo vi a un hombre sentado allí, este era el Profeta Adam (LPSCE), en el segundo cielo pude saludar con los Profetas Yahya (Juan) e I’sa (Jesús) (LPSCE), luego encontré al Profeta Yusuf (José) (LPSCE), en el tercer cielo y salude con él. En el cuarto cielo estaba el Profeta Idris (Enoc) (LPSCE) y mientras seguía ascendiendo cada ángel guardián de los cielos preguntaba a Gabriel ¿Quién es Él? Y respondía es el Profeta Muhammad que fue llamado por Dios y cada ángel daba la bienvenida y abría la puerta para entrar. Así en el quinto cielo salude con Harun (Aarón) (LPSCE), luego pase al sexto cielo y salude con el Profeta Musa (Moisés) (LPSCE) y en el séptimo y último cielo encontré al Profeta Ibrahim (Abraham) (LPSCE), entonces el ángel Gabriel me llevó hasta los bordes de Sidrat al-Muntaha, cubierto con velos de colores misteriosos e indescriptibles donde se encontraba Bait al-Mamur, y el ángel dijo que ya no puede seguir porque es prohibido para todo ser.” Allí el Profeta es saludado por el Creador, quien después de un breve diálogo, le ordena bajar a su pueblo y establecer cincuenta rezos diarios. A través de la Misericordia de Allah los rezos quedaron reducidos a los cinco rezos actuales (segundo pilar más importante del Islam) que equivalen a los cincuenta originales.

LA MIGRACIÓN – El Profeta Muhammad había llegado a la cúspide de las revelaciones divinas, fue en esa noche suprema en la que fue elevado en cuerpo y alma donde recibió de Allah el Altísimo, la orden de establecer el segundo pilar del Islam: los cinco rezos diarios otorgándoles así la tierra entera como lugar de reverencia y oración para los musulmanes. Este pasaje es conocido como al-Isra’ wa al-Mi’rash, el Viaje Nocturno y la Ascensión.

La mañana siguiente a su retorno, después de este milagroso viaje los incrédulos aprovecharon la oportunidad para reírse del Profeta a quien lo catalogaron de una persona que no estaba en sus cabales, que era un mentiroso. La persecución contra los creyentes se incrementó de una forma incontenible de tal forma que constantemente se encontraban en peligro de muerte; así, el Profeta Muhammad se preparaban para dejar Meca.

Una delegación de aquellos que habían abrazado el Islam desde la ciudad de Yathrib, 250 millas de allí, ofrecieron sus hogares e invitaron a todos los musulmanes a vivir en paz y tranquilidad en esa ciudad. El Profeta Muhammad aceptó; este pasaje se le llama Hégira o Migración. Ese fue un momento especial en la historia del Islam, donde comienza el calendario islámico, ese fue el nacimiento del primer Estado Islámico, así, Yathrib se le llamó “la ciudad del Profeta – Madinat al-Nabi”.

El Profeta Muhammad dejó la ciudad de Meca después de trece años de constante invitación al Islam a los árabes paganos de la región. En ese nuevo asentamiento junto con los fieles establece la comunidad musulmana en la ciudad de Madinat (Medina), donde empieza la segunda fase de su misión enviada por Allah. Desde Medina el Islam resplandecería bajo la dirección del Profeta Muhammad un nuevo orden de justicia social estaba por nacer, su base fue la mezquita. Aquí la visión de la practicidad del credo islámico debía tomar forma en todos los niveles, para toda la gente del mundo, para todas las razas; en Medina tomó forma la primera constitución o lo que se llama ahora la primera carta de los derechos humanos y libertades donde se garantizaba: Libertad de conciencia y adoración tanto para musulmanes como para no musulmanes. Seguridad y protección de cualquier invasión o ataque. Justicia y abolición de crímenes y prácticas inmorales. En aquellos que han creído, han migrado y peleado por la causa de Allah, así como aquellos (huéspedes) que ayudaron a aquellos migrantes. Estos son los verdaderos creyentes. Para ellos habrá el perdón (de Allah) y generosas provisiones.

La caridad era una de las características principales que conformaba esta nueva sociedad islámica, por el contrario, el odio, el egoísmo y los malos sentimientos pasaron a ser totalmente extraños ya que la compasión y los buenos sentimientos de hermandad los pasaron a reemplazar.

El Profeta dijo: “Hacer justicia entre dos personas es caridad, así como contestar una pregunta con delicadeza es caridad; remover obstáculos del camino (piedras, palos) es caridad, sonreír a tu hermano es caridad”.

Una vez un hombre llegó ante el Profeta para reclamar acerca de un carnero, había un gran número de estos animales entre dos montañas entonces el Profeta ordenó darle todo el rebaño, cuando el hombre regresó a su pueblo dijo: “Oh gente abrazad el Islam, por Allah que Muhammad es tan generoso y no teme a la pobreza”. Otros dos importantes pilares del Islam se establecieron en Medina: los musulmanes debían pagar el Zakat (contribución económica del que tiene para el pobre o el necesitado). El otro pilar fue el ayuno durante el mes de Ramadán.

Durante este lapso el Profeta volvió a contraer nupcias. Él fue propuesto para matrimonio por muchas personas, pero aparte a A’isha la hija de Abu Bakar, sus esposas fueron principalmente viudas de musulmanes que murieron mártires en batallas, sin embargo se supo que Él tenía un especial afecto por su primera esposa Hadijja. Para aquel entonces se asentaban en la región algunas tribus judías, con quienes los musulmanes sentían cierta afinidad por ser llamados, “la gente del libro”; ya que la venida del Profeta había sido predicha en el Taurath o Pentateuco entregado a Moisés: “Yo les haré que salga de en medio de sus hermanos, un profeta como tú; pondré en su boca mis palabras y les comunicará todo cuanto le ordene” (Deuteronomio 18,18) ¿Quién más podía ser llamado en el Antiguo Testamento hermanos de los hijos de Israel? Sino solo los hijos de Ismael.

¿Quién más similar al profeta Moisés que el profeta Muhammad? Ambos fueron tuvieron familia, su nacimiento fue común de padre y madre, fueron rechazados por sus propios pueblos, trajeron nuevos compendios de leyes divinas, fueron jefes de Estado, tuvieron que combatir para vencer la idolatría y terminaron sus días en una forma normal como todo hombre. De acuerdo a las enseñanzas de I’sa (LPSCE), también predice la venida del Profeta Muhammad en Juan (16:7; 16:13) 

“En verdad os digo que si yo no me voy, el confortador no vendrá a vosotros, pero si Yo me voy lo enviaré a vosotros… Él os guiará a vosotros hacia la verdad; porque él no hablará por sí solo, sino lo que Él escuche Él os participará” 

Hasta ese punto de la historia los musulmanes habían rezado con dirección a Jerusalén; ahora los creyentes fueron ordenados de cambiar esta dirección hacia la Ka’bah, la mezquita sagrada en Meca. Este cambio histórico de la dirección del rezo a los musulmanes simbolizaba la distinción y el honor que fueron receptores los nuevos musulmanes ya que estos regresaban hacia la verdadera fe monoteísta pura de Abraham, así los rezos tenían que realizarse hacia el primer templo erigido para la elaboración de un solo Dios

Los jefes de los clanes de Meca continuaban determinantes en hacer sucumbir este movimiento, es así, que deciden atacar la ciudad de Medina. Ahora las cosas son diferentes y Allah Altísimo Sea, otorga el derecho a los creyentes de defenderse, repeler el estado de persecución, maltrato y torturas. “A quienes luchen por haber sido víctimas de algunas injusticias, les está permitido luchar y verdaderamente Allah tiene poder para ayudarles” Sura de la peregrinación (22:39)

En el segundo año de la Hégira se da la batalla de Badr en el mes de Ramadán, la gente incrédula de Meca atacó con un ejército de más de mil hombres encontrándose en una superioridad de aproximadamente 3 a 1 sobre los creyentes. Por la gracia de Allah, el resultado fue una espectacular victoria de los musulmanes; algunos de los jefes de los clanes de Meca fueron muertos, otros fueron tomados prisioneros; es aquí que por primera vez en la historia de la humanidad los cautivos de guerra fueron tratados de forma humanitaria.

El siguiente año se da la batalla de Uhud, en la que se decide tomar la revancha para terminar definitivamente con los musulmanes y fue así como los Quraishíes se valen de ciertos judíos e hipócritas infiltrados en las filas de los creyentes. A través de una maniobra envolvente por parte de los Mequíes y por desobediencia de las órdenes del Profeta el ejército musulmán es casi exterminado en esa ocasión.

En el quinto año de la Hégira se da la batalla de las trincheras en la cual más de diez mil incrédulos de Meca lanzan un ataque sobre Medina; sin embargo, la inmediata información de inteligencia de Salman al-Farsi, se torna decisiva para elaborar trabajos de fortificación del terreno en forma de trincheras alrededor de la ciudad, que detuvo el avance del ejército agresor. El temor, la intriga cundió en sus corazones y los incrédulos tuvieron que retroceder, esta fue una de las más grandes victorias del Islam que marcó un hito de gloria y Medina no volvió a ser atacada de nuevo.

En el sexto año de la Hégira se firmó un tratado de paz entre los incrédulos de Meca y las autoridades de Medida liderada por el Profeta. A pesar que muchas de las cláusulas se encontraban a favor de los Qurayshies de Meca constituyó otro triunfo para el Islam, a ese episodio se lo llamó el tratado Hudaybiyah. En el período subsiguiente se sintió la paz en donde se dio oportunidad a muchos no musulmanes de ver por ellos mismos las bendiciones que Allah otorgaba a esa nueva forma de vida llamada el Islam. Como resultado un gran número de Mequíes de la tribu de Quraish abrazaron el Islam.

Un día un hombre llegó de un lugar lejano ante el Mensajero de Allah para preguntar acerca del Islam. El Profeta respondió: “tienes que rezar cinco veces en un día y una noche”. El hombre preguntó “¿Alguna otra cosa más?”. El Profeta respondió “No, pero si tú quieres ofrecer rezos extras lo puedes hacer. Entonces continuó “tienes que ayunar durante los días del mes del Ramadán. El hombre volvió a preguntar ¿hay algo más que ayunar? Él respondió: no pero si quieres ofrecer extra ayuno lo puedes hacer. El Profeta continuó diciendo: tienes que pagar el Zakat (contribución económica) El hombre preguntó: ¿alguna otra cosa más que pagar después del Zakat? El Profeta respondió: no a menos que quieras dar caridad por tu cuenta. A este punto el hombre dijo: “Por Allah nunca daré menos, tampoco haré más de lo establecido” El Profeta remarcó: “si este hombre es verás con lo que dice entonces será uno de los triunfadores”.

Durante este período también el Profeta envió varias cartas de invitación para abrazar el Islam a los reyes, emperadores, régulos y gobernantes de todas las naciones aledañas conocidas, un par de ellas inclusive fueron enviadas a las dos grandes superpotencias de la época, Persia y Bisancio (Roma). El emperador de este último llamado Heráclito (César) estaba en su camino hacia Jerusalén cuando recibió la carta con el sello del Profeta en la que decía:

De: Muhammad, mensajero y siervo de Allah
Para: Heráclito, César (de Roma)
La paz con aquel que sigue el camino correcto.

Dejad a un lado todos los problemas y diferencias. Acordemos en algo que no tiene controversia (duda) entre nosotros, ni vosotros, y esto es que no adoréis a nadie más sino a Allah (Único Absoluto y Soberano Dios), que no le asociemos nada en su adoración (no cometer politeísmo) y no busquéis otro sustento, sino de Él.

Si rechazáis esto, al menos vosotros testificaréis que nosotros creemos en la Absoluta Soberanía de Allah, bajo toda circunstancia.
Sello: Muhammad Mensajero de Allah “Di: ¡Gente del Libro! Venid a una palabra común para todos: Adoremos únicamente a Allah, sin asociarle nada y no tomemos unos a otros por señores en vez de Allah. Y si vuelven la espalda decid: ¡Sed testigos de que somos musulmanes!” (3:64)

A pesar que reconoció que era un Profeta esperado y predicho en las antiguas escrituras, su sentimiento fue de lealtad para con sus jefes inmediatos y cortesanos en rechazar el mensaje

LA APERTURA DE MECA – El mensaje del Islam iba tomando fuerza y crecía con mucha rapidez, para entonces, y después de dos años del tratado, los Quraishíes lo violaron y el Profeta decide marchar sobre Meca con un ejército de diez mil hombres. Es la primera vez en la historia de la humanidad que una ciudad entera es tomada sin derramar una sola gota de sangre. La entrada del Profeta a la ciudad fue montado sobre su camello, con la cabeza hacia abajo en señal de humildad, magnánimo ante la victoria, sus enemigos lo miraban con temor, pero la respuesta del Profeta fue de perdón, incluso a sus más acérrimos contrincantes. El Profeta proclamó una amnistía general, ese fue un día de victoria para el Islam; y el capítulo final de la vida del Profeta estaba por empezar.

Mucha de la gente de Meca, al ser testigo de la forma piadosa como el Profeta, los trató, voluntariamente y sin presión decidieron aceptar el Islam. Inmediatamente después el Profeta se dirigió hacia la sagrada Ka’bah donde fueron destruidos trescientos sesenta ídolos y falsos dioses que las tribus árabes habían adorado por mucho tiempo; así se puso fin al estado de idolatría en la península Arábiga. La Sagrada Ka’bah erguida por Adán en el inicio de los tiempos y reconstruida por Abraham y su primogénito Ismael fue totalmente purificada para ser templo de adoración de la Absoluta Unicidad de Allah.
“Él es quien ha enviado a su mensajero con la guía y la verdadera práctica de adoración para hacerla prevalecer sobre todas la demás, por mucho que les pese a los asociadores” (61:9)

Habían pasado 21 años del noble trabajo del Profeta en el llamado para abrazar el Islam, y que la humanidad entera reconozca la trascendencia de un solo Dios. Medina llegó a ser la capital del nuevo Estado Islámico, delegaciones de todas partes de Arabia llegaban a abrazar el Islam en las manos del Profeta. Adicionalmente él envió varios grupos de creyentes a diferentes provincias y territorios conocidos para hacer llegar su mensaje de sumisión al Creador. A pesar que en las postrimerías de su vida casi toda Arabia y sus territorios aledaños entraron al Islam, bajo su liderazgo, él continuó viviendo como un humilde siervo del Altísimo, tanto así que él mismo sabía remendar sus sandalias, coser sus ropas y servir a su familia como un hombre ordinario.

Diez años después de la Hégira el Profeta se encontraba cerca de su final terrenal, este era el año en que hizo su peregrinación y en un momento sublime bajo el sol radiante del desierto, en las planicies del monte Arafat el Profeta dio su último sermón que decía así: 

Después de todo esto, ¡Oh Pueblo!, escuchadme atentamente lo que os digo porque no creo que tendré la oportunidad de reunirme con ustedes después de este año. ¡Oh Pueblo! Sus vidas y pertenencias han sido declaradas inviolables hasta que retornen al Señor, como también ha sido declarado sagrado este mes, este día y esta ciudad. Asegúrense de que han comprendido mis palabras. ¡Oh Allah, se testigo de ello! A quién se le haya dejado cuidando alguna pertenencia, que la devuelva a su dueño. El interés de los préstamos contraídos durante la era de la ignorancia (Yajilía) queda cancelado, primero anuncio la cancelación de todo interés adeudado a mi tío Abu Talib. Toda venganza pendiente por derramamiento de sangre de familiares, desde hoy queda anulada, primero queda anulado el reclamo de venganza de Rabia bin Haris Abdul Muttalib.

Todos los puestos y títulos de la época de la ignorancia quedan abolidos con excepción del puesto de Sadana (celador de la Ka’bah) y del puesto de Saqaya (proveedor del agua a los participantes del Peregrinaje). El asesinato premeditado será castigado. La muerte causada accidentalmente ya sea a palos o pedradas, la pena es de cien camellos o su equivalente. Quien incremente la cantidad será considerado como perteneciente a la época de la ignorancia. ¡Oh Pueblo! Después del establecimiento del régimen de la verdad, Satanás ha perdido la esperanza de ser venerado en esta tierra. Pero estará contento en ser obedecido al cometer pecados que ustedes consideren menores.
¡Oh Pueblo! La intercalación de los meses es una innovación de los herejes mediante el cual se ahondan más el camino de la perdición: el mes que este año declaran santo, es declarado prohibido el próximo, es así como manipulan a su favor los meses declarados Prohibidos por Allah.

Ciertamente el mundo de hoy ha regresado a la etapa primitiva cuando Allah creó los cielos y la tierra. Ante Allah el número de meses en el año es de doce y cuando Allah creó los cielos y la tierra este número de meses fue registrado en su Libro y ahí permanece. De esos doce cuatro son sagrados, tres de ellos se suceden uno al otro: Dul-Quida, Dul-Jichcha y Muharran y el otro separado Rayab, que se encuentra entre Jumad II y Shaban.

Asegúrense que han comprendido mis palabras. ¡Oh Allah! Sé testigo de ello.
¡Oh Pueblo! Sus mujeres tienen ciertos derechos sobre ustedes y a ustedes se les ha conferido derechos sobre ellas. Es obligatorio para ellas impedir que alguien entre en su recámara con excepción del esposo y de impedir que una persona que no es del agrado del esposo entre en la casa. Que nunca cometan adulterio. Si lo hacen, Allah permite separarse de ellas, mantenerlas alejadas de la recámara y castigadlas con una pena que no deje marcas en sus cuerpos. Si desisten y obedecen, es responsabilidad de ustedes mantenerlas. Ciertamente las mujeres están bajo su cuidado y no pueden actuar libremente. Ustedes las han tomado como compañeras, cómo un regalo de Allah (y mantienen su cuerpo con la anuencia de Él); de manera que témanle a Allah cuando traten con ellas y guíenlas correctamente. Asegúrense que han comprendido mis palabras. ¡Oh Allah sé testigo de ello!
¡Oh Pueblo! Los hombres de fe son hermanos uno del otro. Hacer uso de la propiedad de uno sin su permiso queda terminantemente prohibido. Asegúrense que han comprendido mis palabras ¡Oh Allah sé testigo de ello! De manera que después de mí, ni retornen a la idolatría ni se maten unos con otros.

Les dejo algo que mientras lo sigan nunca se desviaran y ese algo es el Libro de Allah (El Corán). Asegúrense que han comprendido mis palabras. ¡Oh Allah sé testigo de ello!
¡OH Pueblo! Vuestro Dios es único, y tu progenitor también fue uno. Ustedes son todos descendientes de Adán, quién fue creado del barro. El más respetado de ustedes ante Allah, es aquel que más le teme. Ningún Árabe tiene preferencia sobre un no Árabe, como tampoco lo tiene quién no es Árabe sobre el Árabe, la preferencia, de existir, tiene que ser sobre la base del temor de Allah. Asegúrense de haber comprendido mis palabras ¡Oh Allah, sé testigo de ello! Ustedes serán interrogados sobre mí. “¿Díganme cómo contestarán?” 

Los allí presentes respondieron: “Reiteramos que tú nos has entregado el mensaje. Reiteramos que tú desempeñaste a cabalidad la responsabilidad de instruir al pueblo. Quitaste las cortinas que cubrían la verdad y fielmente cumpliste la responsabilidad que Allah te entregó”.

¡Oh Allah! Sé testigo. ¡Oh Allah! Sé testigo. ¡Oh Allah! Sé testigo.
Los aquí presentes deben informar estas cosas a los que están ausentes. Probablemente los ausentes recordaran más cuidadosamente las cosas que he dicho que los que están presentes.
¡Oh Pueblo! Allah ha asignado una porción específica de herencia a cada heredero. Dejar como herencia más de la tercera parte de su propiedad (la herencia que ha dejado el difunto) queda prohibido.
El hijo pertenece aquel en cuya cama nació (del matrimonio) y el adúltero(a) que se encuentren casados deben ser apedreado (pena de muerte).
Aquel que señale a otro como su padre sin serlo, como aquel esclavo que señale un amo sin ser su amo, se encontrará con la maldición de Allah, de los ángeles y todos los hombres, más su arrepentimiento no será aceptado en el día del juicio final.
¡Que la protección y la bendición de Allah descienda sobre todos vosotros!

Hoy os he completado vuestra práctica de Adoración, he culminado Mi bendición sobre vosotros y os he aceptado complacido el Islam como práctica de Adoración. (5:3)
A pocos meses de este acontecimiento a la edad de 63 años, Allah el todopoderoso tomó su alma. El Profeta Muhammad falleció en su casa de Medina dejando muy pocas pertenencias, habiendo tenido el mundo a sus pies, no tenía ni un “dinar” a su nombre. A pesar de todo ello el espíritu de su mensaje permanece claro y vívido hasta hoy en día, para que el hombre testifique el milagro de su vida y sumisión, la belleza y la perfección del llamado de paz: EL ISLAM.

LA ILAHA ILA ALLAH, MUHAMMAD RASULU ALAH
No hay otra divinidad solo Allah y Muhammad es el enviado de Allah

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La Voz del Árabe (LVÁ) – ISLAM – Cd. de México, marzo 2 del 2018

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