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EL ARTE DE LA CALIGRAFÍA ÁRABE

Esta escritura es un virtuosismo que no puede aprenderse a través de la memorización de normas

Por: Mutaz Alajami

Anteriormente, la cultura árabe era transmitida oralmente de generación a generación, es en el año 512 cuando aparecen las primeras inscripciones árabes debido a una rápida extensión del Islam. Esta tuvo su origen no como medio de comunicación entre las personas, sino como una conexión entre el ser humano y Dios en la cultura musulmana de la época.

La caligrafía árabe empieza a desarrollarse con el calígrafo Abu Ali Muhammad Ibn Muqla, que junto a su hermano establecieron las primeras reglas en el trazado de las letras.

Como todos sabemos la escritura arábiga se diferencia de la latina en su composición, ambas son alfabéticas pero, mientras que la composición latina constituye unidades separadas, en la representación arábiga son parte de una sola unidad.

Al igual que con las letras latinas y sus diversas formas: romanas, góticas, uncial, cursiva, etc. Igualmente existen distintos estilos arábigos como podríamos destacar: el estilo cúfico, el thuluth, nasj, magrebí/andalusí, diwani etc. Aunque muchos otros han desaparecido.

El estilo cúfico: es el estilo más antiguo conocido y tiene muchas formas diversas. Debe su nombre a la ciudad de Kufa en la actual Iraq donde supuestamente se originó. El estilo cúfico se caracteriza por el grosor del cálamo, su trazado angular y completitud. Los primeros coranes aún conservados fueron escritos en este estilo. Aunque es un estilo que transpira religiosidad, también es empleado en formas ornamentales donde caben destacar: el cúfico florido (con ornamentos florales), el cúfico trenzado (cuyas verticales se entrecruzan), y el cúfico arquitectónico (que imita arcos y formas arquitectónicas presentes en La Alhambra, Granada). El estilo thuluth: es considerado el rey de los estilos caligráficos. Elegante, bello, versátil y sobre todo el más difícil de dominar ya que presenta complejas y estrictas reglas de diseño y proporción. Es muy utilizado por su elegancia, sobre todo en las portadas de libros, y los edificios religiosos como vendrían siendo las mezquitas. El estilo nasj: es el más utilizado hoy en día, prácticamente se utiliza en todos los países árabes. Es un estilo equilibrado y sobre todo se caracteriza por ser simple y fácil de leer. Fue creado por el anteriormente mencionado Ibn Muqla, para agilizar la escritura, también se suele combinar con el estilo thuluth ya que ambos concuerdan muy bien. El estilo magrebí/andalusí: se deriva del cúfico. Este estilo se desarrolla en la zona del Magreb en el Norte de África y en la Zona de Al Ándalus. Se caracterizan por presentar ondulaciones y curvaturas, cálamo de punta aguda, similar a las plumas europeas de la época. Este estilo no guarda mucha relación con los anteriores estilos ya que suele ser uniforme y no aplica las mismas reglas de proporción que en las anteriores.

El estilo diwani: es una variedad caligráfica con un estilo en cursiva desarrollado durante imperio Otomano (siglos XVI al XVII). Fue creado por Housam Roumi y alcanzó gran popularidad durante la época del magnífico Süleyman (1520 -1566). Las reglas de esta caligrafía, no eran conocidas por todos, la educación no estaba tan ampliada como para llegar a toda la población y se limitaba a unos pocos maestros y sus respectivos alumnos, unos pocos alumnos brillantes.

La caligrafía árabe se escribe de derecha a izquierda, y quien ejercía la enseñanza de estas modalidades de escritura, debía de poseer diversas cualidades: Como la paciencia, ya que cada estilo presenta distintas formas; modestia, al intentar dar todo de sí sin recibir nada a cambio; inteligencia, sabiduría, pasión entre otras.

Esta escritura es un virtuosismo que no puede aprenderse a través de la memorización de normas; para un calígrafo fue siempre natural confrontar conseguir durante su formación el dominio de por lo menos los “cuatro” estilos. La caligrafía es expresión evidente de la palabra y el sermón en la religión musulmana, lo mismo que ambos son expresión de inducciones, que contienen el espíritu y el pensamiento, por lo que las dos deben ser signos precisamente claros.

De este modo la caligrafía se convirtió en la capital de todos los pueblos mahometanos. Tanto para el calígrafo como para el leyente, tal factor da a este arte su género y su riqueza y expone su clasificación no tan solo en los textos sino también como elemento dominante de la decoración arquitectónica y en casi todas las demás formas de arte.

La escritura árabe siempre ha estado más cerca del arte que del concepto de caligrafía tradicional. En la Península Ibérica, cuna de esta escritura, se pueden apreciar en todas las esquinas de sus calles monumentos y objetos populares que acogen su llamativa grafología, y la belleza de este arte ha llevado muchos a tener cuadros, artesanías y hasta tatuajes diseñados con letras árabes, nosotros en el blog de tu nombre en árabe ofrecemos diseños desde lo más simple hasta el más sofisticado. 

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La Voz del Árabe (LVÁ) – CULTURA – Cd. de México, mayo del 2017

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