//HONOR A QUIEN HONOR MERECE: BENJAMIN FRANKLIN

HONOR A QUIEN HONOR MERECE: BENJAMIN FRANKLIN

Si ustedes no los excluyen, vuestros descendientes estarán, dentro de 200 años, trabajando solamente para los judíos, que sentados en sus sillones mullidos, se frotarán las manos…

Por: Mauricio Saraya Ley.

En esta sección damos merecido reconocimiento a grandes figuras que con enorme talento han cambiado la forma de concebir al mundo. Aún tras más de dos siglos de su muerte, su enorme legado en diversos ámbitos humanísticos y científicos se nos revela como un cúmulo de fantásticas aportaciones, por lo que tras una brevísima semblanza, incluimos algunos de los pensamientos de este genio, que  exhortan al mundo a recordar el viejo dicho: “Si el río suena, es que agua lleva”.

Con seguridad, todos conocen a Benjamin Franklin (Boston, 17 de enero de 1706 – Filadelfia, 17 de abril de 1790), uno de los personajes más atractivos de la historia, tanto estadounidense como mundial, quien por su genialidad fue político, músico, poeta, científico e inventor, destacándose en todos los ámbitos de su vida y llegando a ser considerado como uno de los padres fundadores del hoy arruinado más que económica, ética y moralmente, Estados Unidos de Norteamérica.

Sin embargo, muy poca gente sabe lo que Franklin opinaba acerca de los judíos. Esto es porque, si uno entra a “wiki (jew) pedia” u otras páginas políticamente correctas o con el suficiente control del “Gran Hermano”, sólo encontrará aquellos factores de su vida que son -al menos- inocuos para la Judería Mundial; es decir, se hablará de la imprenta, el pararrayos, la chimenea o los asuntos políticos en Europa o Filadelfia, Estados Unidos.

Pero ¿qué dijo Franklin cuando, en 1787 se trabajaba en la Convención Constitucional de Filadelfia, Pennsylvania, por un texto definitivo para la constitución estadounidense? Bueno, lo que dijo demostró que, además de todas las extraordinarias cosas que fueron durante su vida, Franklin fue además un visionario:

“Existe un gran peligro para los Estados Unidos de América. Ese gran peligro es el judío. Señores, en cualquier país donde los judíos han logrado establecerse, han degradado la moral y la honradez comercial; se aíslan en vez de integrarse. Se burlan del cristianismo y tratan de minar la religión sobre la cual este país fue fundado, objetando sus restricciones. Han creado, en las diversas naciones donde residen, un Estado dentro de un Estado, y cuando han sido resistidos, han tratado de estrangularlos hasta la destrucción económica, como en los casos de España y Portugal. Por más de 1700 años, los judíos se han quejado de haber sido expulsados de su tierra, como ellos han llamado a Palestina. Pero si el mundo civilizado les diese otra vez Palestina, no les faltarían motivos para no volver allá. ¿Por qué? porque son vampiros, y los vampiros no viven de otros vampiros. Ellos no pueden vivir entre ellos mismos. Deben subsistir de pueblos cristianos y otros que no son de su propia raza.

Si ustedes no los excluyen de la Constitución de los Estados Unidos, ellos, dentro de 200 años, habrán entrado en tan grande cantidad en nuestro país, que lo dominarán y se lo engullirán. Modificarán nuestra forma de gobierno, por la cual nosotros, los estadounidenses dimos nuestras vidas y nuestra sangre y por la cual arriesgamos nuestra libertad.

Si ustedes no los excluyen, vuestros descendientes estarán, dentro de 200 años, trabajando solamente para los judíos, que sentados en sus sillones mullidos, se frotarán las manos contando el dinero que nosotros ganamos. ¡Los estoy previniendo, señores! Si no excluyen a los judíos para siempre, sus hijos los maldecirán en sus tumbas.

Los judíos son asiáticos y nada más, cualquiera sea el lugar donde hayan nacido, y sin importar cuántas generaciones se alejen de Asia. Son y siempre serán de la misma manera. Las costumbres y usos judaicos no son compatibles con la vida de los norteamericanos, aunque el judío viva diez generaciones en nuestro medio. Un leopardo no pierde sus manchas. Los judíos son asiáticos, constituyen un peligro para nuestro país si se les permite entrar aquí, y debieran ser excluidos por esta convención constitucional.”

Bueno, sólo queda por decir que la opinión antes expuesta es justamente eso, sólo una opinión, misma con la que se puede estar o no de acuerdo, pero si hoy ponemos atención a lo que cualquier líder de opinión dice,  ya sean políticos, artistas y/o deportistas, en su inmensa mayoría con muy poca preparación cultural, consideré interesante compartirles lo que hace poco más de 200 años un ser excepcional por su preparación y genialidad externó a sus colegas.

Para concluir, sólo mencionaré que para el año de 1987 EEUU ya era un país absolutamente dominado por el Sionismo, por lo que algunos piensan que por ignorar las advertencias de Benjamín Franklin en 1787 TODOS ESTAMOS PAGANDO EL PRECIO.

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, enero 8 del 2018

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