//LA NUEVA RELACIÓN MÉXICO-MARRUECOS

LA NUEVA RELACIÓN MÉXICO-MARRUECOS

Esa política exterior mexicana revolucionaria cometió entre otros errores el del Sahara Occidental. Hoy México es el único país importante que sigue reconociendo la ficción de la RASD creada por Argelia…

Por: Dr. Román López Villicaña*

Como sabemos México, y a menudo olvidamos, fuimos durante 300 años la potencia más importante del continente americano…

Cuando México era una ciudad con universidad y grandes y lujosos templos, Estados Unidos apenas eran aldeas de unos cuantos ingleses e irlandeses que emigraron a un lugar hasta entonces inhóspito. Lleno de nativos, sin recursos como el oro y la plata, que para entonces buscaban afanosamente las potencias europeas. Nueva España (México), mantuvo durante mucho tiempo a través del situado (envío de plata amonedada) la administración de Florida, de Puerto Rico (de donde dependía Venezuela), la administración de Centroamérica, además de que fue desde Acapulco que se llevó a cabo la conquista de las Islas Filipinas, a la que luego se mantuvo económicamente hasta el estallido del movimiento de independencia. Cabe agregar que el revolucionario, luego emperador Iturbide, se apoderó de la última conducta de plata hacia esas islas y con eso financió su movimiento. Por esto cuando México nace a la Independencia comprendía de Costa Rica hasta los confines del Oregón.

Esta hermosa república se ha destruido así misma varias veces. La guerra de independencia duró 11 años y destruyó toda la actividad económica colonial, las minas se arruinaron, faltó capital para echarlas a andar de nuevo. La inestabilidad política que siguió, luego de la caída del emperador, trajo más desgracias como la pérdida de más de la mitad del territorio que se llevaron los norteamericanos, California, Texas, Nuevo México, Arizona, Utah, Nevada, etc. Eran los límites reconocidos por ellos en el tratado Adams-Onís, el río Arkansas y el Oregón. El entonces zar de Rusia les escribía a sus súbditos en Alaska, les pedía que se casaran con mexicanas pues quería que sus dominios llegaran hasta la California. Lo que quedó después de la mutilación siguió siendo un México inestable, hasta que Porfirio Díaz comenzó a movilizar la economía del país. Luego de poco más de 30 años de crecimiento económico, azuzados por Estados Unidos o nosotros mismos, armamos la revolución durante la cual destruimos la infraestructura creada con tantos sacrificios y matamos al 10% de la población.

Involucionamos, hasta la creación del PNR (Partido Nacional Revolucionario, activo de 1928 a 1939), con el cual crecimos de nuevo hasta 1968, cuando el desarrollo estabilizador se agotó. La política exterior en esos años se dirigió por un falso contenido revolucionario, pues se era “revolucionario” en el exterior en tanto que en el interior se reprimía cualquier conato de disidencia. La política exterior mexicana, entonces, fue coto cerrado de una elite, misma que también se consideraba “revolucionaria”, pero que terminó siendo lo más reaccionaria por la clase de personajes que la condujeron, sobre todo a partir del 68.  El crecimiento posterior a la masacre de 1968 ha sido inocuo, apenas equivalente al crecimiento poblacional.

Esa política exterior revolucionaria cometió entre otros errores, el del Sahara Occidental. Hoy México es el único país importante que sigue reconociendo la ficción de la RASD creada por Argelia, y cabe agregar que sigue siendo una piedra en el zapato de nuestras relaciones con Marruecos.

México y Marruecos establecieron relaciones diplomáticas a raíz de la independencia de ese país en 1956.  Sin embargo, estas relaciones se han visto empañadas por la posición de México frente a un problema que para Marruecos es un problema de integridad territorial, es el problema de las provincias sureñas de Marruecos, en el territorio antes conocido como el Sahara Español. Marruecos fue colonizado por España y Francia. España colonizó el sur de Marruecos hasta después de ser echado por Estados Unidos del Caribe, las Islas Marianas y las Islas Filipinas, al final de la guerra hispano-americana de 1898. Cuando se quedó sin colonias, quiso agrandar los puestos militares al sur de Marruecos, que cuidaban las Canarias, pero nunca habían podido penetrar hacia el interior por el control que ejercía en esas tierras el sultán marroquí. En el norte se enfrasca en la costosa guerra del Rif.

España entra al sur de Marruecos por dos asuntos: el primero, era proteger las Islas Canarias y el segundo era seguir aprovechándose de las ricas pesquerías, ubicadas frente a las costas marroquíes. En el norte, cabe destacar que encontraron feroz resistencia del líder Abdel Karim, y en el sur la resistencia fue acaudillada por Ma el Ainain, quien resistió en el sur a nombre del sultán marroquí, hasta que los franceses apoyaron a los españoles para tomar el interior del territorio.

Marruecos siempre reclamó ante las Naciones Unidas la posesión del territorio arrebatado por España, sin embargo, el Generalísimo Francisco Franco no cedió el territorio hasta que ya casi moría. Finalmente lo cede en el acuerdo Tripartita de 1975. Dicho acuerdo reconoció que el Sahara Occidental era verdaderamente marroquí, aunque Marruecos acepta momentáneamente a Mauritania como socia en Tiris Garbiya o Dakhla. La que recuperará posteriormente.

Argelia ha tratado de impedir la reunificación marroquí, alentando a unos marroquíes antimonárquicos y a algunos saharauis a que establecieran una república títere, en esa zona, desde la cual Argelia podría tener una salida al Océano Atlántico y conectar su región sur sahariana hacia el mar. Con ello, Argelia se convertiría en la potencia dominante del Magreb y tal vez de toda África del Norte, debilitando a Marruecos. México en parte ha contribuido a esto, pues se rumoraba que ayudó con recursos económicos al Frente Nacional argelino a que llevará con éxito su lucha en contra la colonización francesa, sin prever que se creaba a un monstro en el Norte de África que a veces se ha autollamado la Prusia del Magreb. No obstante el pueblo marroquí estaba decidido a recuperar sus provincias sureñas, cosa que logró mediante la gran marcha verde de 1975.

México en 1979 gobernado por el PRI (Partido Revolucionario Institucional), siendo secretario de relaciones exteriores Jorge Castañeda Álvarez de la Rosa, quiso lucir sus deterioradas cartas revolucionarias en la conferencia de No Alineados de la Habana en 1979, dándole el reconocimiento de Estado a la mal llamada RASD (República Árabe Saharaui Democrática), la cual no es hasta ahora sino un edificio en Argel lleno de funcionarios que dependen del erario argelino, y unas cárceles en Tinduf que “se dicen campos de refugiados”, que usa el Polisario para seguir reclamando ayuda internacional. De la mano de Argelia, quien ha patrocinado a esa república ficticia pudo llegar a la ONU y a los pocos países no importantes que lo reconocen.

El reconocimiento mexicano fue producto de un error, pues se pensó que dicha RASD se proclamaría en el territorio que Mauritania abandonaría (Dakhla), luego de su derrota en su confrontación con Frente Polisario-Argelia. Lo que no se consideró fue el hecho de que Marruecos no permitiría el surgimiento de ese Estado títere en su territorio, y de inmediato recuperó lo que ya era suyo, pero que dejó momentáneamente en manos de Mauritania para obtener el reconocimiento del gobierno franquista español.

La RASD trata de hacerse pasar por un movimiento de liberación nacional. Pero no es tal cosa y ninguna de las grandes potencias mundiales ha querido reconocer el ardid argelino. El único país importante que reconoce esa ficción es México.

Creemos que ahora que un nuevo gobierno tomará el poder en el país que tratará de sacarnos del estancamiento al que nos han llevado los gobiernos del PRI y el PAN, será efectivo desde el primero de diciembre de este año. México ya no tiene necesidad de que se le reconozcan ficticias credenciales “revolucionarias.” Al parecer, en política exterior, México contará con un liderazgo muy capaz. Así parece mostrarlo el nombramiento futuro secretario, Sr. Marcelo Ebrard, formado en el prestigioso El Colegio de México, quien seguramente revisará ese mal entendido que molesta tanto a la diplomacia mexicana, hoy que ya casi ningún país reconoce el juego de los argelinos,

México, tiene la oportunidad de borrar el error cometido por los gobiernos priistas. Esperemos que la lucidez prevalezca en la nueva política exterior mexicana.

*Dr. Román López Villicaña: Dr. En Relaciones Internacionales por la UNAM.  Maestro en estudios de Asia y África por el Colegio de México. Maestro en estudios de Estados Unidos por la Universidad de las Américas de Puebla (UDLAP) y  profesor de tiempo parcial en UDLAP. Colaborador en La Voz del Árabe. 

Imagen: LVÁ

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – UNIVERSIDADES – Cd. de México, julio 24 del 2018

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