/LA VISITA DEL PRESIDENTE TRUMP AL MEDIO ORIENTE

LA VISITA DEL PRESIDENTE TRUMP AL MEDIO ORIENTE

Nunca un presidente de Estados Unidos había visitado el Medio Oriente y encontrado una zona tan dividida como hoy.

Por: Román López Villicaña*

El presidente Donald Trump, llevará a cabo una visita al Medio Oriente a partir del 22 de mayo próximo. La coyuntura no puede ser sino importante para esa región del mundo. Sobre todo, por la situación que vive hoy esa zona del mundo, que cada vez se asemeja más a una zona de compresión que a una de choque. Esperamos que dicha visita sea una de definiciones en su política hacia esa parte del mundo, y que por fin quede atrás la retórica de campaña.

Debe mencionarse que es el primer viaje al exterior del presidente estadunidense y visitará solo Arabia Saudita e Israel en la zona, pero además irá al Estado Vaticano; a Bruselas a una reunión de la OTAN y a Sicilia a otra del G7. Esto de entrada nos dice que va de visita a tres lugares, que representan en cierta forma a las tres religiones monoteístas más importantes del mundo: islam, judaísmo y catolicismo. Sin duda, con la visita a la península arábiga se posiciona en la tierra del surgimiento del islam, y con ello tal vez pretenda congraciarse con aquellos musulmanes ofendidos aún con visa legal, por decreto se le ha prohibido la entrada al territorio de los Estados Unidos. Arabia Saudita, por su peso en el mercado petrolero y en la fortaleza del dólar, no podía ser ignorada durante la visita, sobre todo ahora que el Príncipe heredero Mohamed bin Salman, busca tan afanosamente el trono y se ha plegado totalmente a los deseos de los Estados Unidos, llegando incluso a tener posiciones coincidentes con Israel, en muchos aspectos. Cabe destacar que se comenta que los sauditas harán una compra de armas por 100 mil millones de dólares.  En dicha visita, estarán presentes los dirigentes de todas las monarquías petroleras, protegidas de Estados Unidos, y se especulaba que Omar el Bashir de Sudán asistiría, pero de última hora se quedó fuera, tal vez por las tensiones fronterizas con Egipto y que Trump se haya negado a retirar los cargos de genocidio que ostenta.

Es interesante observar que el presidente llegará al área al día siguiente de las elecciones en Irán, donde Rohani, trata de quedarse en el poder, sosteniendo el acuerdo nuclear firmado, pero retóricamente rechazado por la nueva administración estadunidense. La visita, más las sanciones (leves) impuestas contra algunos militares iranís, podrían inclinar la elección a favor Ebrahim Raisi, el candidato conservador de línea dura, con el cual seguramente, todo lo avanzado en la región del Golfo durante la presidencia de Obama se perdería y surgirían de nuevo las tensiones, no solo en el Golfo, sino en Siria, Irak, Yemen y Afganistán.

La visita a Israel no es de extrañar, pues ya desde su campaña ha expresado su simpatía hacia ese país y su primer ministro fue uno de los primeros dirigentes invitado a la Casa Blanca. Ha reiterado el presidente en varias ocasiones su apoyo a Israel además de que se sabe que su hija es conversa a la fe hebraica y su yerno es judío. La visita a Israel causa inquietud a palestinos e israelíes por igual, pues las especulaciones son muchas y van desde: que apoyará la solución de dos estados acabando así con 69 años de ocupación; hasta aquellas que predicen que presionará a los palestinos para que acepten el fin de la solución de dos estados, que observen la expansión de los asentamientos en los territorios ocupados y que reconozcan los palestinos la “judaícidad” del estado de Israel. Si esto se diera así surgiría una situación explosiva en la región. También se comenta que Israel pudiera ofrecer la creación de dos estados, anexándose los asentamientos judíos ya establecidos, dándoles, a los palestinos, una compensación igual en extensión territorial en otras zonas de Israel. Hay que estar pendientes de estos movimientos, sobre todo si el presidente cumple con su promesa de mover la embajada de los Estados Unidos a Jerusalén, proyecto que hasta hoy parece congelado.

La visita al Vaticano es para completar el círculo de visita a los lugares más representativos de las tres religiones monoteístas del mundo. Pero no se ve que sea un gesto hacia América Latina u otros países católicos del mundo.

En fin, nunca un presidente de Estados Unidos había visitado el Medio Oriente y encontrado una zona tan dividida como hoy. Irak no termina de reorganizarse como estado, y parece estar dividido entre las potencias regionales, Turquía, por una parte, Isis por la otra e Irán en la parte chiita. Libia está al borde de separarse en las zonas que le dieron su existencia: Tripolitania, Cirenaica y Fezzan, además de luchar contra ISIS o Daesh, y del enfrentamiento de sus líderes por el poder. Siria sigue enfrascada en una guerra que parece no tener fin. Egipto sigue amenazado por el radicalismo islámico sobre todo en la península de Sinaí, más la escalada de tensiones con Sudán, por Halaíb y las indefiniciones de la frontera común. Los palestinos divididos entre la Fatah y Hamas. Arabia Saudita y los Emiratos bombardeando y masacrando a la población de Yemen en nombre de una supuesta alianza de los houtíes con Irán. En fin, hay que estar muy al pendiente de los que resulte de la visita de Donald Trump a la zona, pues dará la pauta para su política el resto de su administración. Hay que hacer notar que alejarse unos días de Washington, le ayudarán al presidente, a darse un respiro ante el incesante acoso de los demócratas y opositores, con el asunto de la intervención rusa en las elecciones.

*Román López Villicaña – Profesor tiempo parcial UDLAP

 La Voz del Árabe (LVÁ) –Noticias – Cd. de México, mayo 23 del 2017

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