//“RUIDO” DE MAURICIO SARAYA

“RUIDO” DE MAURICIO SARAYA

Despertemos, basta de ceguera y aprendamos cómo ha sido la realidad del pasado y la actual; “Ruido” nos hará en la cabeza para comprenderlo, lee y gana un libro de esta novela tan interesante.

Por: Mauricio Saraya Ley

Quien busca la verdad y la justicia ha de recorrer un arduo camino para descubrirla, ya que los intereses capitalistas, irracionales y faltos de humanidad caracterizan el proceder del homo sapiens, el rey de los animales, por ser el más animal de ellos. A continuación publicamos un extracto de la novela titulada Ruido, publicada hace poco más de 3 años por Mauricio Saraya Ley, colaborador de La Voz del Árabe desde hace tiempo, quien claramente pretende ayudar a despertar de nuestro anestésico letargo.

Fragmento de la novela RUIDO:     

−Bobby: La verdad es que yo tampoco termino de entender tu odio hacia los judíos. ¡Son tu propia raza!

− ¿Lo ves? Hasta tú has creído las tergiversaciones que se han hecho de mis declaraciones. Lo más fácil para la CIA, la mafia pro-israelí y el MOSAD, ha sido manipular mis declaraciones y hacerme aparecer como un pseudo nazi antisemita. ¡Nada más lejos de la realidad! En primer lugar, no odio a los judíos. En todo caso compartimos creencias. De hecho, soy practicante de esta religión que desde pequeño me inculcó mi madre. Me siento tan orgulloso de serlo, que hace algún tiempo me negué rotundamente a jugar en sábado una importante partida en Mallorca, lo que molestó profundamente a mis oponentes. No lo hice con afán de molestar, pero tú mejor que nadie sabes que simple y sencillamente, no puedo traicionar mis convicciones. Sin embargo, he de confesarte que si siento odio por alguien, no es por los verdaderos judíos, que no llega a ser ni el siete por ciento de los que ahora se les llama judíos, sino por el sionismo, el verdadero enemigo de los judíos. También odio a los imperialistas europeos y norteamericanos, quienes junto con Israel, continúan perpetrando los horrores genocidas más abominables de los últimos sesenta años.

−Por el amor de dios, Bobby: ¿No crees que estás exagerando? Dudo que haya peores crímenes que los cometidos por los nazis en el holocausto.

− ¡Jessy! Perdóname que te diga que tus dudas son el resultado de una gran ignorancia. El genocidio no fue patentado por el nazismo. Provocar la muerte de semejantes en grandes proporciones parece haber sido una constante más que una excepción en el catálogo de conductas humanas. Quién más, quién menos, todas las sociedades “exitosas” se edificaron sobre el exterminio de algún “otro”. No cabe duda de que si ilustráramos alguna gráfica escalada, los muy civilizados pueblos europeos marcharían a la cabeza: los españoles en América central y meridional; ingleses y holandeses en Africa; y sus descendientes puritanos en la parte norte del nuevo continente. También la Francia revolucionaria tuvo el suyo en Haití, y Portugal no dejó de construir el propio en sus colonias de ambas márgenes del Atlántico. A principios del siglo XX igualmente los turcos trataron de exterminar al pueblo armenio. La lista es extensa, y no hay quien esté libre de tirar la primera piedra. Sólo para no ser irremediablemente injustos con los pueblos orientales, se hace necesario recordar el empeño puesto por mis captores, los japoneses, sobre China y Corea para no quedar fuera de tan prestigiosa competencia. Sin embargo, resulta ser que los genocidas de la actualidad son los israelíes, sionistas disfrazados de judíos que amenazan no sólo a los palestinos, sino al mundo entero. Quizá no sea toda tu culpa, pero mira que pones tu grano de arena.

−¿De qué me hablas? Yo no he hecho absolutamente nada.

−Precisamente a eso me refiero, querida Jessy; de que siendo dueña de tantos medios internacionales, no has hecho nada para gritar a los cuatro vientos ciertas verdades. Por favor no lo tomes como agresión, pero “el que calla otorga”, y los medios de comunicación que te pertenecen en realidad nunca han expuesto la verdadera situación mundial que en este mundo globalizado nos gobierna.

−No es que me quiera disculpar, pero te juro que no sé qué es lo que en todo caso tendríamos que divulgar.

−Mira: los medios de comunicación y hasta los libros de texto se han especializado en mentir y manipular a conveniencia de un puñado de personas, de entre los que destacan los Rothschild, cuyo escudo de familia, el pentagrama conocido como sello de Salomón o estrella de David, se ostenta hasta en la propia bandera de Israel. Sé que ignoras demasiadas cosas, así que una vez más seré yo, si realmente lo deseas, quien te abra los ojos.

−Adelante: Si volé toda la noche para verte, fue porque necesito entender mejor qué te mueve a ser tan testarudo. Eres un genio jugando ajedrez y sigues siendo el campeón mundial. Tienes una familia maravillosa y todo lo has logrado por tu perseverancia. ¿No podrías disfrutar simplemente de eso y olvidarte de las cosas que no te afectan?

−El problema es que sí me afectan. Si no soy congruente conmigo mismo, si me traiciono y callo las verdades que se me han revelado, entonces no sería mejor que aquellos a quienes crítico. Como ya se dijo sabiamente “Lo más atroz de la gente mala, es el silencio de la gente buena”, y en todo caso, “Si no eres parte de la solución, eres parte del problema”.

−De acuerdo Bobby; soy toda oídos.

−Pues bien: Un buen amigo y excelente columnista preguntó al azar a un considerable número de la población de Bruselas (que supuestamente es culta) qué sabía sobre la historia de Israel y la respuesta fue catastrófica. La desinformación ha sido manipulada por los medios, con un posicionamiento propagandista para que Israel sea visto con buenos ojos. En resumen, podemos hablar de 10 grandes mentiras mediáticas que justifican a Israel. Primero que nada, se dice que Israel fue creado a consecuencia del genocidio tras la segunda guerra mundial entre los años 1940 y 1945, pero es completamente falso. Esto fue un proyecto colonial que estaba previsto en el congreso desde 1897 cuando el movimiento nacionalista judío decide colonizar Palestina. En esos momentos el colonialismo estaba en auge. Primero piden ayuda al imperio turco porque se dan cuenta de que necesitan protección, pero los turcos no muestran interés; entonces preguntaron a los británicos, y ellos sí que se interesan, pues les brindó la oportunidad de meterse en medio del mundo árabe y así tener colonos entre la parte Este y la parte Oeste para debilitar al pujante Egipto, así como para controlar el canal de Suez, el camino a las riquezas de la India que por tantos años explotaron. Tras los británicos, entra en relevo Estados Unidos, interesado por el petróleo. ¡Así que Israel es producto de un proyecto colonial y quien diga otra cosa está mintiendo! Es importante recordar que en 1885 en la conferencia de Berlín, los imperios europeos se reparten África como un pastel. Inglaterra, Francia, Alemania, España, Bélgica, Portugal. Por supuesto que ahí no es invitado ningún africano, pues se trata de una época colonial e Israel es precisamente uno de los proyectos. Respecto a que los judíos quieren recuperar la tierra que les fue arrebatada por el imperio romano en los años 70 después de Cristo, también esto es un mito. Como bien dice el historiador Schlomo Sand, quien a su vez habló con importantes arqueólogos e historiadores de Israel, el éxodo, así como su regreso, nunca existieron. Hubo inmigración, y de ahí nacen los sefaraditas, pero el grueso de la población se quedó siempre allí. Esto tiene dos consecuencias: Primero, los descendientes de esos judíos son los palestinos que viven hoy día allí. Esa es la razón por la que el genetista e investigador español Antonio Arnaiz, catedrático de inmunología de la Universidad Complutense de Madrid, y hasta hace poco jefe del servicio de Inmunología del Hospital Doce de Octubre en la misma ciudad, ha sido censurado de una manera sin precedentes en la historia reciente de la ciencia. Su artículo sobre el origen de los palestinos y sus relaciones genéticas con otros pueblos del Mediterráneo, entre ellos el ahora conocido como judío, publicado en la prestigiosa revista “Human Inmunology”, en septiembre pasado, fue retirado de la base de datos de la publicación una vez que el número estaba en la calle por presiones de un lobby judío de Estados Unidos. Su trabajo, eliminado de Internet una semana después de ser publicado, indica, basándose en datos clínicos, que los palestinos y los judíos poseen tan grandes semejanzas en su composición genética que prácticamente no existe diferencia entre ellos. El mismo Jean Dausset, Premio Nobel de Medicina y descubridor de los genes llamados HLA, los mismos marcadores que ha empleado Arnaiz para comparar la composición genética de los pueblos del Mediterráneo, ha dicho que el artículo es irreprochable científicamente. ¡Pero bueno! no me canso de decir que los sionistas son actualmente los amos del mundo. Nos guste o no nos guste, Hitler tenía razón, comulguemos o no con sus ideas y sus métodos.  Como bien dice Oliver Stone, el lobby judío impide poner a Hitler en contexto. El Sionismo Internacional gobierna al pueblo Norteamericano, a Inglaterra, un poco menos a Francia y a España, pero está presente con toda su fuerza en todas las capitales europeas, incluyendo a la misma Alemania. Su poder económico y político es inmenso. Controla la prensa y televisión Internacional y lleva a la Humanidad a la ruina. ¿Por qué extrañarse entonces de que el genetista español fuera censurado? ¡Pero si no hace falta ser genetista para comprobar que la lengua hebrea y árabe son hermanas gemelas!

La cantidad de información que Jessica escuchaba le resultó difícil de procesar. Si bien era complicado enterarse de cuan tergiversada estaba la historia universal, también lo era el aceptar que los mismos gobiernos mundiales eran actores, cuando no cómplices de tales atrocidades. De no haber escuchado esa nueva versión de la historia de los labios de Bobby Fisher, Jessica difícilmente habría creído en su veracidad.

Sonriendo con cierta amargura, Fisher tomó aire y tragó ruidosamente saliva. – Como dijera Napoleón Bonaparte “La Historia no es más que una sencilla fábula que todos hemos aceptado, y que es escrita por los vencedores”.- Jessica se reacomodó cruzando sus largas piernas al tiempo que se rascaba con nerviosismo la barbilla. El relato continuó sin más interrupciones.

−Pero volviendo al supuesto éxodo, la segunda implicación es que si no hubo quien se marchó, quienes son los que retornan?

−Lo ignoro Bobby, pero estoy segura de que vas a decírmelo.

−Por supuesto. Son en realidad los ashkenazi, descendientes de los jázaros, un coctel genético de turcos, sumerios, búlgaros y europeos del Norte y occidente, pero con “CERO” genes palestinos. Son gente que se convirtió al judaísmo por diversas razones y en distintos momentos, pero definitivamente no el pueblo judío, porque en realidad no existe el pueblo judío como tal. Comparten una misma religión, pero la religión no es un pueblo. ¿O acaso se habla de un pueblo católico? ¡Toda esta orquestación de mentiras se ha propagado como verdadera historia! El noventa y tantos por ciento de los que hoy se conocen como judíos son descendientes de los ashkenazi y genéticamente no tienen un ápice de semitas, así que ¿de dónde nace ese derecho que tanto reclaman de volver a una tierra que ni siquiera sus antecesores conocieron?  Esos malditos ladrones imperialistas evaden todo cuestionamiento y tienen el descaro de infiltrar nuevos mitos. Uno de ellos es que dicen que no es tan grave que hayan colonizado esa tierra porque aquello era un desierto y estaba casi vacío, pero los testigos del siglo XIX aseguran que Palestina era un océano de trigo, había cultivos, exportaciones, producción de jabón, de aceite, de sus famosas naranjas, y a partir de 1920, cuando se instalaron los británicos y luego los judíos (o como sea que quiera llamárseles) la presión británica y sionista hizo estragos monstruosos. Otra cosa es que dicen: Sí había palestinos, pero ellos se marcharon por si mismos. Lo que nos dicen los nuevos historiadores israelíes como Illan Pape y Beny Morris es que fueron expulsados por medio del terror y la violencia, como parte de toda una operación sistemática para vaciar la tierra de sus habitantes. Así mismo, se dice que Israel es la única democracia de Oriente próximo, y que vale la pena defenderle porque es un estado de derecho, pero no puede ser tal cosa porque es la única constitución en el mundo que no fija los límites de su territorio y esto es así porque Israel es precisamente un proyecto de expansión que no tiene límites. Además, es una Constitución totalmente racista que dice que Israel es el Estado de los judíos, por lo que los demás son ciudadanos de segunda y eso es la negación de la propia democracia. En resumen, Israel es el colonialismo, el robo de la tierra, la limpieza étnica de una población, ¿acaso a eso se le pudiera llamar una democracia? Habrá quien diga que hay parlamento, profesores y muchas instancias más, pero hablando con la verdad, Israel no es una democracia, sino el ejemplo más vivo de colonialismo y dictadura. Nos dicen que Estados Unidos es el país que protege a Israel dándole más de 3 mil millones de dólares en armamento al año y argumentan que en realidad lo que quiere es proteger la democracia de Oriente próximo. Si eso fuera cierto, no hubiera impuesto hipócritamente las dictaduras de Arabia Saudita, Kuwait y Egipto. En realidad lo único que les interesa es el control total del petróleo, y están dispuestos a destruir a cualquier país que se oponga a otorgárselos por una bicoca. Como ellos no pueden atacar a todos por sí solos, necesitan de Israel. Primero tuvieron en su control al Sha de Irán, quien hacía el trabajo sucio. Desde que lo perdieron, no tienen otra alternativa que defender a Israel, aunque para ello tengan que violar constantemente la legislación internacional, las convenciones de la ONU y la declaración de derechos humanos entre muchas otras. Europa quiere aparentar que está interesada en negociar para que se solucionen los problemas, pero también eso es totalmente falso. De hecho, la industria del armamento europea es la que financia y colabora con la industria israelí del armamento y además, cuando los palestinos eligieron su gobierno, la unión europea se negó a reconocerlo, dando así alas a Israel para bombardear Gaza. Si alguien trata de develar los escandalosos intereses de EEUU y Europa, se le acusa de antisemita o de racista antijudío. Lo que debe quedarte claro es que cuando critico tan apasionadamente al gobierno de Israel, estoy muy lejos de criticar a los verdaderos judíos. Lo que en realidad critico es a un gobierno que se opone a la igualdad entre los seres humanos, es decir, entre judíos y musulmanes. Los medios dicen que los palestinos son violentos pero es el colonialismo el verdadero agresor, quien ha perpetuado la miseria de los palestinos a lo largo de sesenta años, robándoles sus casas, sus fuentes de ingreso, su dignidad y hasta su propia vida. La ONU reconoce que cualquier pueblo colonizado u ocupado tiene derecho a resistirse; por lo tanto, la resistencia es legítima, pero el colonialismo con su violencia no lo es.

−Bobby: Me dejas sin habla.

Pues escúchame bien, que apenas empiezo…

Nota: Si quieres obtener un ejemplar de esta controvertida novela, sé uno de los tres primeros en responder la siguiente trivia y envía tus respuestas a lavozdelarabe.co@gmail.com – (Exclusivo para México)

1-¿Quién fue Boby Fisher? / 2-¿Cuál es el origen del pueblo jazaro, los llamados judíos Azquenazy? / 3-¿Quiénes son los descendientes de los judíos milenarios que habitan en la Palestina ocupada que se pobló en tiempos de Jesús Cristo?

Mauricio Saraya Ley, escritor y periodista autoriza a La Voz del Árabe la reproducción de sus artículos y fragmento del libro “Ruido” de su autoría, a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales. ©-México – Julio de 2018. 

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, julio 4 del 2018

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